Durante el mes de mayo hablamos de fotoenvejecimiento de la piel, hoy voy a hablarte de qué radiaciones afectan a la piel: UVB, UVA, IR y VIS.

Como se suele decir “una imagen vale más que mil palabras”, por eso he decidido poner en el post esta imagen que es muy gráfica y resume en pocas palabras lo que se explica.

 

UVB: (280-320 nm, aproximadamente un 0’1% de la radiación que llega)

Es más intensa en primavera y verano y es causante del eritema solar. Es absorbida por la epidermis. También es la responsable del bronceado retardado: en la capa basal de la epidermis encontramos los melanocitos, los cuales son estimulados por la UV como mecanismo de defensa. Los melonocitos reparten la menina formada a las células de su alrededor las cuales van subiendo a la superficie mediante la renovación celular, así es como se consigue el bronceado.

Esta misma radiación también es inmunosupresora, afectando a las células de Langerhans. Por eso es muy común la aparición de herpes labial en verano, y de ahí la importancia de utilizar sticks fotoprotectores específicos para esta zona del rostro.

UVA: (320-400 nm, aproximadamente un 5% de la radiación solar)

Es menos enérgica que la UVB y penetra hasta la dermis (aproximadamente un 39% de la radiación que incide en la piel alcanza la dermis).

Responsable del bronceado inmediato.

Sus efectos son a largo plazo, siendo responsable del fotoenvejecimiento o envejecimiento precoz de la piel, porque afectan a las fibras de colágeno y elastina y a los glucosaminoglicanos de la piel.

Ambas radiaciones alteran el ADN celular (la UVB en mayor medida) que en un primer momento se manifiestan produciendo fotoenvejecimiento y pueden derivar en mutaciones que darán lugar a melanoma o cáncer de piel.

VISIBLE: (400-800 nm)

Penetra hasta la hipodermis y su efecto es muy parecido al de la radiación UVA.

Generadora de radicales libres e induce la hiperpigmentación de la piel.

IR: (hablamos sobretodo de IR-A, 700-1400 nm)

Penetra hasta la hipodermis y acelera el fotoenvejecimiento de la piel.

Potencia los efectos de las radiaciones UV ya que es una radiación que genera muchos radicales libres. No hay filtros que protejan al organismo frente a esta radiación, sólo podemos conseguir frenarla mediante la incorporación de antioxidantes al fotoprotector y la ingesta de nutricosmética antioxidante.

Los efectos de la radiación IR sobre la piel se traducen en una sensación de calor que estimula la circulación sanguínea, interviene en los fenómenos de termorregulación y sudoración.

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